Pais Vasco, descubriendo que interesa a los alumnos

Después de unas horas de viaje por fin llegamos a Matriku, una pequeña localidad del País Vasco. Allí nos esperaba una jornada intensa pero muy productiva y divertida, con el equipo docente del centro, muy predispuestos a participar en el taller.

Una de las partes más significativas del proceso, en esta escuela, fue aquella en la que se reflexionaba y se debatía sobre los intereses del alumno. De aquí, mediante la actividad del semáforo, salieron varias ideas que los profesores clasificaron en tres grupos utilizando post-its de tres colores diferentes: los ítems apuntados en post-its verdes correspondían a los aspectos positivos, que gusta o interesa al alumnado; los escritos en post-its rosas hablaban sobre los aspectos negativos, por qué temas tienen desinterés o qué es lo que más les cuesta entender; y por último, en los post-its amarillos debían escribir las ideas sobre aquello por lo que los alumnos mostraban mayor desinterés y las técnicas por las que se sentían más atraídos para aprender. 

Encontramos pues, que sigue siendo un gran atractivo para el alumnado los proyectos prácticos, los trabajos en grupo y las salidas fuera del centro. También son valoradas las explicaciones que van acompañadas de ejemplos reales o que conllevan un trabajo manual. En cuanto a los temas de más interés en el alumnos podemos encontrar la genética, la radioactividad y las centrales nucleares, la atmósfera y las curiosidades de la ciencia.

Como aspectos no curriculares que los profesores quieren trabajar en su día a día con los alumnos, tenemos el cuidado a los aspectos emocionales del alumno, la búsqueda de buen ambiente en el aula, la valoración del trabajo bien hecho y el hacerlos protagonistas de la materia, invitándoles a explicar algún tema o hacer alguna corrección.

Por otra parte, los alumnos perciben como negativo los exámenes, los deberes y trabajos; todo lo que supone un esfuerzo, sigue siendo algo que provoca rechazo en el alumno. En el mismo cajón meteríamos las explicaciones teóricas que duren más de diez minutos. Tampoco gustan las fórmulas matemáticas, los vectores o la formulación. Estas son las materias en las que más dificultad encuentran los profesores a la hora de hacérselas llegar al alumno.

Algo interesante, y que aparece por primera vez, es el interés en que el alumno sepa expresarse correctamente.

Como conclusión, podemos ver también la absoluta indiferencia por todo aquello que tenga que ver con ciencia. Da igual que sea a través de la historia, vídeos, salidas, contenidos o al intentar hacer que razonen algún concepto, “… a ellos les da igual.”

Después de este proceso de reflexión y clasificación de los intereses del alumno pasamos al Brain Writing, donde el equipo docente anotaba las ideas que tenían sobre cómo rehacer el método de enseñanza y así mejorar tanto el ambiente en el aula como la asimilación de conceptos.

Las ideas más destacadas del Brain Writing fueron las siguientes:

  • Explicación oral a sus compañeros.
  • Respeto y confianza.
  • Prácticas reales.
  • Programaciones coherentes, simples y realistas consensuadas con los compañeros.
  • La luz y su naturaleza.
  • La energía.
  • Prácticas el laboratorio: erizos de mar.

¡En todo este proceso los profesores participantes reflexionaron, comentaron y empezó el proceso hacia el cambio!

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